Investigación de Marcio Pérez
Con algunas huellas dactilares parcialmente quemadas, con intenciones de huir hacia Paraguay y bajo un seguimiento que inició poco después de su salida del penal en octubre de 2025, la Región Policial de Ucayali capturó a André Anders Acosta Loja. El sujeto era buscado por las autoridades bolivianas mediante una Alerta Roja de Interpol por su presunta participación en el asesinato del teniente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), José Agustín Torres Álvarez.
El crimen ocurrió en noviembre de 2023 en el edificio Fiori, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, durante un operativo encubierto de la Policía Boliviana.
La detención de Acosta Loja se realizó la noche del 17 de enero del presente año, en el A.H Acho Mego, distrito de Yarinacocha. De acuerdo con información policial, fue sorprendido al interior de una vivienda precaria mientras se encontraba con su pareja. Efectivos vestidos de civil procedieron a intervenirlo y, tras verificar su identidad lograron capturarlo.
Posteriormente, fue puesto a disposición de la unidad policial “Los Halcones”. Además de la notificación roja de Interpol, Acosta Loja registra dos órdenes de captura vigentes en Ucayali por los delitos de hurto agravado y homicidio calificado.
El general PNP Manuel Marcelo Centeno Rosales, jefe de la Región Policial de Ucayali, señaló que el detenido será puesto a disposición de los juzgados correspondientes en Pucallpa y Aguaytía. “Respecto al requerimiento internacional, corresponde a las autoridades bolivianas iniciar el trámite de extradición para que responda ante su justicia”, precisó.

Liberación irregular y fuga previa
André Anders Acosta Loja había sido liberado del penal de Pucallpa el 10 de octubre de 2025. Ese mismo día, el Poder Judicial dictó una nueva prisión preventiva con fines de extradición por el asesinato del teniente boliviano. Sin embargo, pese a la orden judicial, logró salir del establecimiento penitenciario tras pasar por los controles del INPE y de la unidad policial del penal. Desde entonces llevaba más de tres meses prófugo.
Niega participación en el crimen
Tras su detención, Acosta Loja tuvo un breve contacto con los medios de comunicación, en el que negó su participación en el asesinato y señaló a un efectivo policial como presunto responsable del hecho.
“Es un malentendido. No revisan las cámaras del interior para ver quién lo mató. Su propio colega lo mató”, declaró ante la prensa.
El crimen ocurrió en noviembre de 2023 en el edificio Fiori de Santa Cruz. Allí fueron asesinados el teniente boliviano José Agustín Torres Álvarez y el informante paraguayo Silvestre Luis Cardozo Escobar, quienes participaban – infiltrados – en una transacción de droga con entrega de dinero y coordinación de un cargamento aéreo.
Torres se encontraba en una misión encubierta cuando fue baleado y perdió la vida. El informante paraguayo sufrió la misma suerte: fue asesinado de cinco disparos, dos horas después de fue trasladado a un hospital para recibir atención médica donde confirmaron su muerte
El doble crimen ocurrió a plena luz del día, alrededor de las 09:00 de la mañana. Según las investigaciones, los atacantes descubrieron la identidad del teniente al revisar el celular del informante, lo que reveló que se trataba de un agente antinarcóticos infiltrado en una red internacional de narcotráfico.
La Policía identificó como responsables a Abel Salas Torres, alias “El Toro”, y a André Acosta Loja, conocido como “El Charilla” o “El Milito”. Salas sería el autor intelectual, mientras que Acosta habría sido el autor material del asesinato.

Antecedentes del caso
Meses antes de su muerte, el 21 de setiembre de 2023, el teniente Torres participó en el operativo denominado “Nuevo Amanecer”, en el que se logró incautar 324 kilos de droga y una avioneta en la localidad de Tres Cruces, en las afueras de Santa Cruz. En esa intervención fueron detenidos dos pilotos bolivianos y la carga ilegal fue valorizada en 1.173.660 dólares.
Los detenidos fueron identificados como Jorge Alfonso Vaca Daza y Juan Carlos Talamás Melgar. Según informaron en ese momento las autoridades bolivianas, la droga provenía del Perú y tenía como destino final Brasil. De acuerdo con las investigaciones, la mercadería pertenecería a Abel Salas Torres, alias “El Toro”.
Fuga de “El Toro” y presuntas irregularidades
Salas Torres fue detenido el 8 de setiembre de 2024 en Neshuya, acusado de participar en el asesinato de su primo David Segundo Tenazoa Torres. Permaneció dos días detenido bajo investigación por la Divincri Ucayali y la Fiscalía Distrital de Irazola, pero recuperó su libertad por “falta de pruebas”, a pesar de haber sido intervenido con un arsenal de armas.

Sin embargo, fue nuevamente detenido por agentes de la comisaría de Von Humboldt debido a la alerta roja internacional emitida por Bolivia. Durante su detención, según fuentes policiales, ofreció una fuerte suma de dinero para ser liberado.
Luego, el Juzgado de Investigación Preparatoria de Aguaytía ordenó su internamiento en un penal con fines de extradición por nueve meses. No obstante, nunca fue trasladado al penal de Pucallpa y permaneció recluido en los calabozos de la comisaría de Pucallpa a cardo de la DEPAJUs, situación que nunca fue explicada por la Región Policial de Ucayali
El 6 de marzo de 2025 logró fugar. Según el parte policial, pidió ser llevado a un centro asistencial por supuestos cólicos estomacales. El traslado fue realizado en un motocarro por el suboficial PNP José Del Carmen Sosa Freyre, sin ningún tipo de resguardo adicional. En el trayecto hacia la posta de Micaela Bastidas, el detenido se lanzó del vehículo en marcha y huyó a pie.
El hecho fue reportado varias horas después. Por esta negligencia, el agente Sosa Freyre fue suspendido de la institución policial por un año. Hasta la fecha, el paradero de “El Toro” continúa siendo desconocido.
Con la reciente captura de André Acosta Loja, vuelve a tomar relevancia un caso que reveló la existencia de una red internacional de sicariato y narcotráfico con conexiones en Pucallpa.
